El ejercicio y la actividad física como rutina pueden mejorar considerablemente la memoria, la cognición y la coordinación

Michael J. Fox, sufre de Parkinson desde 1991, 30 años de practica deportiva ha sido clave para la ralentización del proceso

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Cada vez son más los centros que dedican actividades especiales para los adultos activos y adultos en tercera edad, atrás quedaron las piscinas con actividades pasivas, la nueva ola de entrenamiento propone clases más activas y con beneficios casi inmediatos.

El ejercicio físico se ha promocionado no solo en centros de entrenamientos o clubes deportivos, también a nivel médico como una forma de reducir el riesgo de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia o enfermedades neurodegenerativas. En los últimos años, un conjunto de pruebas cada vez más sugiere que el ejercicio también puede beneficiar a quienes viven con la enfermedad, lo que podría retrasar o revertir la progresión. de los síntomas.

Como enfermedad crónica progresiva, el Alzheimer o Parkinson requieren más que solo medicamentos para preservar la función cognitiva y la calidad de vida. Las personas con Alzheimer pueden beneficiarse enormemente de los cambios de comportamiento, cambios de ambiente, el entrenamiento de orientación a la realidad y del apoyo de cuidadores entre otras intervenciones no farmacológicas. El ejercicio físico puede ser otra herramienta vital en el plan de tratamiento de este tipo de enfermedades.

Aquí hay seis afecciones relacionadas con las enfermedades neurodegenerativas que el ejercicio puede ayudar a mejorar:

Depresión

Más de un 30% de las personas que viven con enfermedades de este tipo (neurodegenerativas) experimentarán mayor depresión, según una revisión de 2015 en Australian Prescriber. Más allá de su impacto en la calidad de vida, la depresión puede intensificar aún más la pérdida de memoria en aquellos que ya luchan contra la demencia.

El ejercicio físico estimula la producción de hormonas y neurotransmisores asociados con la memoria y el estado de ánimo como las endorfinas y encefalinas que influyen en la retención de la memoria o la serotonina que puede ayudar a elevar el estado de ánimo y mejorar la memoria y el aprendizaje.

Además de comprometer al paciente a una actividad periódica donde cumplir metas.

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Inquietud y deambulación

La inquietud y la deambulación pueden ocurrir en cualquier etapa de la enfermedad el ejercicio ayuda a prevenir algunos de estos aspectos más desafiantes.  Una persona que gasta energía en el ejercicio puede tener menos probabilidades de deambular o estar nerviosa que una persona sedentaria. Pacientes con Parkinson especialmente han mostrado beneficios en temblores y rigidez con entrenamientos como el Fit Boxing o Boxeo.

El objetivo no es «desgastar o cansar al paciente», sino utilizar el ejercicio físico para aliviar la agitación y mejorar el bienestar físico y emocional.

Incluso si alguien se encuentra en una etapa avanzada de demencia, las caminatas de rutina pueden ayudar. El cambio de entorno por sí solo proporciona más estimulación visual y auditiva que sentarse solo en un espacio reducido.

Equilibrio y coordinación

A medida que avanza la enfermedad, la capacidad para caminar y realizar tareas diarias disminuye. Para mantener la calidad de vida, se deben hacer todos los esfuerzos posibles para preservar el equilibrio físico, la fuerza y la coordinación.

La mayor preocupación de familiares y pacientes es el aumento de riesgo de caídas y fracturas de cadera que afectan a pacientes con estas patologías tres veces más que a las personas sanas, según un estudio de 2011 en Age and Aging.

Al mantener una postura erguida en lugar de encorvada, es menos probable que una persona compense en exceso los desequilibrios que ocurren al caminar, estirarse, girar o agacharse. La mayoría de las clases en gimnasios proponen rutinas donde la postura es indispensable.

Complicaciones cardiovasculares

El cuerpo es un sistema interconectado. Los problemas que aparezcan en un órgano pueden afectar visiblemente a otros y a menudo de manera significativa. Un ejemplo de ello es el sistema cardiovascular y el cerebro.

La mala salud cardiovascular se ha asociado durante mucho tiempo con el deterioro cognitivo independientemente del estado mental. Con enfermedades como el Alzheimer o Arterioesclerosis, cualquier afección que afecte el flujo sanguíneo al cerebro también aumenta el riesgo de demencia vascular, una afección común.

El ejercicio de rutina, junto con la dieta, la pérdida de peso y el abandono del hábito de fumar, son fundamentales para la prevención y el tratamiento de la aterosclerosis y otras enfermedades cardiovasculares asociadas con la disminución del flujo sanguíneo al cerebro.

Problemas para dormir

La falta de sueño puede afectar la cognición y la memoria, se padezcan o no enfermedades Neurodegenerativas. Incluso en personas perfectamente sanas, la falta de sueño provoca fatiga, irritabilidad, depresión, falta de motivación, torpeza, olvido y dificultad para aprender nuevos conceptos. Todas estas cosas pueden socavar la salud y el bienestar de alguien que vive con Alzheimer o Parkinson.

El ejercicio de rutina ayuda a superar los problemas del sueño. El ejercicio con intensidad moderada durante el día facilita que se duerma tranquilamente por la noche. Esto, junto con una buena higiene del sueño, puede aliviar la confusión y la falta de concentración que solo sirven para complicar la enfermedad.

Deterioro cognitivo

El ejercicio de rutina también puede prevenir o revertir la pérdida de la función cognitiva en ciertos casos. La mayor parte de la evidencia actual sugiere que el ejercicio aeróbico puede ayudar a los adultos que tienen un deterioro cognitivo leve como resultado de la edad y las enfermedades degenerativas.

Dicho esto, el ejercicio puede mejorar las funciones selectivas en la mayoría de los adultos mayores. El entrenamiento con pesas, por ejemplo, puede mejorar la atención selectiva al centrar la atención en el movimiento muscular y el recuento de repeticiones. Lo mismo puede ocurrir con cualquier actividad física (incluida la caminata) que requiera atención, coordinación y / o habilidades de navegación.

Como todo, los beneficios del ejercicio en personas con Enfermedades Neurodegenerativas superan los posibles riesgos si se aplica de manera adecuada y segura.

Aerobic & Fitness.

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